Se aproxima el día 30 de enero. Como todos los años, desde hace muchísimos, los niños/as y los/las jóvenes de Andalucía preparan en sus centros escolares el famoso DÍA DE LA PAZ. Normalmente, todos los claustros andan preocupados por hacer actividades que respondan a esta loable iniciativa.
Durante muchos años, ese día tiene un itinerario común que se ha repetido en todos los IES donde he trabajado. Podríamos describirlo así: A empujones, como no podía ser menos, baja, dando saltos, toda la chiquillería al patio del centro para escuchar el himno de la Alegría y formar círculos, donde esperamos los profesores/as para damos las manos y leer un comunicado escrito entre todos/as. A gritos, iniciamos el recreo. Y contemplamos las bonitas palomas de la paz que se colocan, de forma artística, por las paredes de los institutos. Algunos/as reflexionan sobre las frases, de personajes célebres, que se han expuesto por los pasillos. Y a todoa/as se nos llena la boca con la palabra Paz. Al día siguiente, en todas las redes sociales, aparecerán, las bonitas y coloridas fotografías que recogen los momentos vividos.
